Tinubu reivindica avances antiterroristas en un Día de la Democracia empañado por secuestros
El presidente nigeriano instó a los jóvenes a no emigrar y defendió sus reformas, mientras los raptos de escolares y las protestas revelaban un país aún fracturado.

En un discurso televisado con motivo del Día de la Democracia, el presidente nigeriano Bola Tinubu proclamó avances en la lucha contra el terrorismo —más de 13.000 insurgentes “neutralizados” en el último año— y defendió sus reformas económicas, mientras instaba a los jóvenes a no emigrar y a edificar el país. Sin embargo, la conmemoración del 12 de junio, que recuerda la anulada elección de 1993, quedó ensombrecida por los secuestros masivos de escolares en los estados de Oyo y Borno, que el propio mandatario admitió que “empañaban” el ambiente festivo.
La narrativa oficial de progreso en seguridad contrasta con la realidad de comunidades aterrorizadas. Aunque Tinubu citó una caída del 81 % en las muertes por terrorismo desde 2015 y la rendición de 124.000 combatientes desde 2023 mediante la Operación Corredor Seguro, los ataques a escuelas y aldeas persisten, como el ocurrido en mayo en Oriire, donde 46 alumnos y profesores fueron capturados y uno de los docentes fue asesinado. Según el gobernador de Oyo, Seyi Makinde, las víctimas siguen retenidas en el Parque Nacional Old Oyo. Paralelamente, el Parlamento avanzó en una reforma constitucional para autorizar policías estatales, una demanda recurrente para afrontar la inseguridad diversificada que desborda a la fuerza federal.
Las reformas estructurales, iniciadas en 2023, han aumentado los ingresos federales y permitido mayor gasto en salud y educación, según el presidente. Destacó un crecimiento del 21 % en las exportaciones no petroleras y la certificación de más de 1.000 pequeñas empresas para exportar. No obstante, el llamado a los jóvenes —“construyan aquí, programen aquí, trabajen aquí, voten aquí”— choca con la tendencia migratoria conocida como “japa”, que vacía al país de talento tecnológico y sanitario. Analistas en Lagos señalan que la inflación y la desigualdad alimentan el escepticismo: sondeos informales en el estado de Delta revelan un profundo malestar por la brecha entre ricos y pobres.
Las voces críticas no se hicieron esperar. El ex vicepresidente Atiku Abubakar pidió a los ciudadanos “rechazar el mal gobierno”, y el partido opositor ADC tachó el discurso presidencial de “largo en promesas, corto en respuestas”. Una protesta liderada por el abogado Femi Falana en Lagos exigió la liberación inmediata de los escolares, mientras que en Abuja, el ex senador Dino Melaye acusó a Tinubu de estar desconectado de la realidad. El presidente también condecoró a veteranos de la lucha prodemocrática, aunque para el PDP la democracia sigue “frágil e inconclusa” tres décadas después del 12-J.
A medida que Nigeria se encamina hacia las elecciones de 2027, la presión internacional crece. El alto comisionado británico instó a comicios creíbles y pacíficos. Observadores desde Madrid y Ciudad de México apuntan que el desafío nigeriano —consolidar instituciones en medio de la violencia y la desigualdad— resuena con experiencias latinoamericanas donde la legitimidad democrática se erosiona si el estado no garantiza seguridad y bienestar. La promesa de Tinubu de que “la democracia sin seguridad es un espejismo” será puesta a prueba antes de las urnas.
Cómo se cuenta la misma historia en otros lugares.
La prensa local informa sobre el discurso del presidente Tinubu en el Día de la Democracia, destacando sus afirmaciones de seguridad, su llamado a los jóvenes para que se queden y construyan, y su reconocimiento de las dificultades económicas. Mientras algunas voces elogian la retórica, otras señalan que los dividendos democráticos deben ser tangibles. La narrativa equilibra el optimismo oficial con un escepticismo cauteloso sobre la implementación.
Los medios occidentales se centran en la profundización de la crisis de seguridad en Nigeria y en la afirmación no verificada del presidente de que 13.000 militantes han sido abatidos. Enmarcan la emigración masiva de jóvenes nigerianos como un voto de desconfianza y tratan el discurso como una mezcla de mano dura y súplicas que quizás no aborden las causas profundas. El tono es escéptico, con preocupación por la estabilidad regional y el desbordamiento migratorio.
Los medios chinos presentan el discurso como el plan de un líder responsable para la estabilidad y el desarrollo nacional. Destacan los logros del gobierno en la lucha contra el terrorismo, los proyectos de infraestructura que conectan a los productores con los mercados y el llamado a los jóvenes para que contribuyan en el país. El encuadre es pragmático, resaltando soluciones dirigidas por el Estado y una planificación a largo plazo, sin profundizar en las críticas internas.
Los medios rusos retratan al presidente Tinubu como un líder decisivo que ha eliminado a más de 13.000 terroristas y está restaurando el orden. Enmarcan su advertencia a los grupos armados y su llamado a los jóvenes como señales de un Estado soberano que reafirma el control. La narrativa celebra los éxitos de seguridad y posiciona a Nigeria como un socio que resiste la desestabilización externa.
Esta noticia ha aparecido en
8 medios · 2 idiomas · ventana 24 horas