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viernes, 12 de junio de 2026 · Edición de las 20:00 CET

Tel Aviv celebra su primer Orgullo en dos años bajo fuerte seguridad y tensiones políticas

Más de 100.000 personas desfilaron en un ambiente festivo marcado por la guerra, la exclusión de manifestantes anti-Ben-Gvir y la provocación con la imagen del líder supremo iraní.

Sociedad5 medios3 idiomas3 min de lecturaActualizado 21:47

Tel Aviv recuperó este viernes su tradicional Marcha del Orgullo LGTBI tras dos años de cancelaciones forzadas por la ofensiva en Gaza y la guerra de 2025 con Irán. Según cifras del Ayuntamiento, más de 100.000 personas recorrieron el paseo marítimo en un ambiente festivo que, sin embargo, estuvo atravesado por un dispositivo de seguridad sin precedentes: drones de vigilancia, embarcaciones patrullando la costa y más de un millar de policías con fusiles de asalto escoltaron cada carroza. La prensa europea subrayó el contraste entre la celebración de la diversidad y el estado de excepción que vive el país, mientras medios israelíes recordaban que se trata del mayor desfile del Orgullo en todo Oriente Medio.

La jornada, no obstante, dejó al descubierto tensiones políticas que desbordaron el guion festivo. Agentes de policía impidieron la entrada a varios manifestantes que portaban camisetas y pancartas contra el ministro de Seguridad Nacional, el ultraderechista Itamar Ben-Gvir. Una mujer que vestía una camiseta con el lema «FCK BNGVR» fue interceptada en un control de acceso. «¿Por la camiseta?», preguntó el cámara que grababa la escena. «Sí, ya lo sabían de antemano y trajeron una cámara», respondió un oficial, quien añadió: «Pueden decir lo que quieran, pero no en esta zona». El episodio, captado en video y difundido por medios israelíes, abrió un debate inmediato sobre los límites de la libertad de expresión en un espacio que se reivindica como símbolo de tolerancia.

Desde una óptica latinoamericana, la prensa mexicana destacó otro gesto de provocación simbólica: algunos asistentes portaron una fotografía del líder supremo iraní, Mojtaba Jameneí, maquillado y vistiendo un bikini con la bandera arcoíris. La imagen funcionó como una respuesta visual a los regímenes que persiguen a las personas LGTBI en la región, justo cuando el conflicto con Irán sigue latente. Asistentes como Orion Tree, un empleado de vivero de 40 años, confesaron a agencias internacionales que habían esperado toda una vida para participar. «Soy muy feliz de estar aquí», dijo bajo el sol abrasador, mientras la música de Bad Bunny sonaba en las carrozas.

Analistas en medios regionales observaron que el desfile se erige como un faro de tolerancia en un entorno hostil, pero la exclusión de las consignas contra Ben-Gvir revela una zona gris. El portavoz policial Dean Elsdunne detalló a la prensa europea que helicópteros, drones y unidades especiales blindaban el evento, y recalcó que la prioridad era garantizar la seguridad. Sin embargo, para voces críticas, vetar una camiseta con un mensaje político mientras se enarbola la bandera del orgullo como acto de resistencia plantea una paradoja incómoda: ¿dónde termina la protección del espacio público y empieza la censura selectiva?

La 28ª edición del Orgullo de Tel Aviv regresó, pues, con la determinación de no dejarse «arruinar por la guerra», como tituló un diario alemán, pero lo hizo cargando las cicatrices de un conflicto que aún no ha terminado. La combinación de celebración masiva, seguridad militarizada y fricciones políticas anticipa un debate más amplio sobre el papel de estas marchas en democracias bajo tensión. Para observadores internacionales, el desafío israelí será preservar el carácter inclusivo del evento sin que la excepción se convierta en norma.

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Bild12 jun, 19:22
Al-Monitor Iran Pulse12 jun, 19:23
Jerusalem Post12 jun, 18:24
Haaretz English12 jun, 12:46
Aristegui Noticias12 jun, 19:25