Mossad: destituyen al jefe adjunto por el fallido plan para derrocar al régimen iraní
Roman Gofman, nuevo director del espionaje israelí, cesó a ‘A’, su segundo, después de 22 años de servicio. El cese se produce tras revelarse un operativo de 1.000 millones de shékels que no logró cambiar el Gobierno en Teherán.

La primera semana de Roman Gofman al frente del Mossad ha estado marcada por una sacudida interna de alto voltaje. El flamante director anunció el cese de su adjunto, conocido por la inicial ‘A’, un veterano con 22 años de servicio operativo. Un escueto comunicado de la oficina del primer ministro Benjamín Netanyahu expresó “profundo agradecimiento” por su contribución a la seguridad del Estado de Israel, aunque fuentes israelíes enmarcaron la salida en la formación de un nuevo equipo para afrontar los desafíos futuros.
Tras la destitución se esconde, según múltiples filtraciones, el naufragio de un ambicioso proyecto para desestabilizar a la República Islámica. Medios israelíes, citando reportes internos, revelaron que ‘A’ había pilotado una operación dotada con un presupuesto cercano a los 1.000 millones de shékels —unos 250 millones de euros— y un equipo de cientos de agentes con el objetivo explícito de derrocar al régimen de Teherán. La iniciativa, respaldada personalmente por Netanyahu, no produjo resultados tangibles, lo que habría precipitado la caída del número dos de la agencia.
El episodio ha sido leído como un síntoma de fracturas más profundas dentro del Mossad. Desde Teherán, analistas oficialistas calificaron el relevo como una “admisión de impotencia” y recordaron que ‘A’, de perfil derechista y estrecho colaborador del primer ministro, era el candidato natural para dirigir la institución antes de que Gofman se impusiera en el proceso de selección. En Beirut, fuentes cercanas a Hezbolá subrayaron que no se trata de un hecho aislado: apenas un día después de la confirmación de Gofman, el responsable de relaciones internacionales, ‘D’, presentó su dimisión, lo que sugiere una purga o un reacomodo de amplio alcance.
Observadores en Israel intentan descifrar si el cambio al frente de la lucha contra Irán presagia una estrategia más agresiva —algo plausible dado el historial de Gofman— o si, por el contrario, refleja un repliegue táctico tras el sonado fiasco. Para América Latina y España, la crisis interna del Mossad llega en un momento en que Teherán estrecha lazos con actores regionales, lo que podría recomponer el tablero de influencias en Oriente Medio. Las próximas semanas revelarán si la sacudida se salda con un mero ajuste de cuentas burocrático o si estamos ante un giro real en la prolongada guerra en la sombra entre Israel e Irán.
Cómo se cuenta la misma historia en otros lugares.
El subdirector del Mosad fue destituido por no lograr derrocar al sistema de la República Islámica, pese a un presupuesto de mil millones de shékels y un amplio equipo. Lideró las operaciones encubiertas de cambio de régimen contra Irán, y su fracaso se presenta como una derrota enemiga. Los medios afines al régimen interpretan el episodio como prueba de la impotencia israelí.
El número dos del Mosad fue cesado tras el fracaso de la misión de 'cambio de régimen en Irán'. Fuentes israelíes mencionan un enorme presupuesto y un equipo de cientos de personas sin resultado alguno. Los medios regionales informan de la sacudida con escepticismo distanciado.
El nuevo jefe del Mosad Gofman cesa al adjunto A. tras 22 años de servicio y agradece su contribución a la seguridad del Estado. La decisión se enmarca como una reorganización rutinaria ante los desafíos futuros, sin alusión a operaciones concretas.
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