León XIV condena la polarización y califica de 'llaga abierta' los abusos en su visita a España
El pontífice inició su primer viaje a España desde 2011 con un mensaje contra las narrativas divisivas, un encuentro con víctimas de abusos y un guiño juvenil al bromear con Bad Bunny.

En su primera jornada en Madrid, el papa León XIV puso en el centro de su agenda dos heridas que atraviesan a la Iglesia y a la sociedad contemporánea: la lacra de los abusos sexuales y la crispación de las narrativas polarizantes. Recibido por los reyes Felipe VI y Letizia en el Palacio Real, el pontífice no eludió el escándalo que sacude a la institución. “Los abusos son una herida aún abierta”, afirmó ante el monarca, quien a su vez reconoció la “claridad y firmeza” necesarias para sanar el daño causado. El encuentro con víctimas previsto en los próximos días subraya la voluntad de escucha, pero también las expectativas de una sociedad española que, según analistas madrileños, exige gestos concretos más allá de las palabras.
Frente a un auditorio de autoridades, León XIV desplegó un discurso que desde la óptica de Bruselas se interpreta como un respaldo explícito al multilateralismo. Agradeció la “fidelidad al derecho internacional” de España y su “compromiso activo con la paz”, en una alusión velada a las tensiones con Washington por la guerra en Irán y con Jerusalén por la ofensiva en Gaza. El Sumo Pontífice, de doble nacionalidad estadounidense y peruana, pidió poner fin a las “narrativas divisivas y polarizantes” y a las “simplificaciones estériles”, un mensaje que resuena con fuerza en América Latina, donde líderes políticos han exacerbado la brecha ideológica. “Propongo una cultura de encuentro, no de confrontación”, remarcó, en un llamado que, según observadores en Ciudad de México, trasciende fronteras y se dirige a una democracia global fatigada por la desinformación.
La visita, sin embargo, también tuvo espacio para la ligereza. En el avión hacia Madrid, el Papa bromeó con los periodistas sobre la competencia que suponía el concierto de Bad Bunny en la capital: “Si se les pregunta ‘¿quieres ir a ver a Bad Bunny o al Papa?’, creo que muchos verán a Bad Bunny”. La anécdota, recogida por medios internacionales, no solo arrancó sonrisas, sino que reveló una estrategia de conexión generacional. Ya en las calles, León XIV sorprendió al imitar el gesto juvenil del “six seven”, un guiño que, según cronistas locales, lo mostró como un líder dispuesto a tender puentes sin renunciar a su magisterio.
En el plano geopolítico, el pontífice no ahorró críticas veladas a las potencias que obstruyen el diálogo. Durante el vuelo y en su alocución, abogó por reactivar las negociaciones en Ucrania y Oriente Medio, alarmado por una “capacidad destructiva” que, a su juicio, empeora cada día. Analistas en Roma señalan que este mensaje supone un desafío directo a la administración estadounidense y a otros actores reacios al consenso, en un momento en que la Santa Sede intenta recuperar su papel de mediador moral.
La visita de León XIV —la primera de un pontífice a suelo español en tres lustros— continuará hasta el viernes con una apretada agenda que incluye encuentros pastorales, culturales y diplomáticos. La expectativa es que el viaje no solo cierre capítulos dolorosos, sino que abra un espacio para redefinir la influencia de la Iglesia en una Europa que, desde París hasta Varsovia, debate entre la tradición y la modernidad.
Cómo se cuenta la misma historia en otros lugares.
El Papa condenó las narrativas polarizantes de la derecha y presentó su visita como un llamado a la cultura del encuentro, no del enfrentamiento. Calificó los abusos del clero como una herida abierta, prometió reunirse con víctimas y colocó el tema en el centro de su mensaje social y migratorio.
Con un tono ligero y autoirónico, el Papa bromeó diciendo que los jóvenes españoles preferirían un concierto de Bad Bunny antes que un acto papal. La ocurrencia alivió el comienzo del viaje, convirtiendo la competencia de la cultura pop en una simpática anécdota mediática.
El Papa lanzó una dura advertencia a Trump, acusándolo de dormir mientras el mundo arde, y reclamó con urgencia negociaciones en Ucrania y Oriente Medio. La visita comenzó bajo el signo del desafío al unilateralismo y de un urgente llamado a la paz.
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