Justicia peruana envía a juicio oral al candidato Roberto Sánchez en vísperas del balotaje
La decisión, apelada, se produce dos días antes de que Sánchez enfrente a Keiko Fujimori, en un proceso por financiación irregular que el aspirante denuncia como políticamente motivado.

El Poder Judicial de Perú ordenó este viernes la apertura de un juicio oral contra el candidato presidencial del frente izquierdista, Roberto Sánchez, por presunta declaración falsa sobre el financiamiento de su partido entre 2018 y 2020. La medida se dio a conocer a solo dos días del balotaje que definirá al próximo jefe de Estado, en una contienda reñida que lo enfrenta a la candidata derechista Keiko Fujimori. La resolución, que llegó tras un intenso debate de más de quince horas y fue dictada en apenas quince minutos, generó una inmediata reacción de Sánchez, quien denunció en sus redes sociales una maniobra política inoportuna.
“No creo en las casualidades”, escribió el aspirante en la red social X, y añadió que “cuando una candidatura crece y una ola de esperanza recorre el país, aparecen quienes quieren poner rótulos y frenar aquello que no pueden derrotar democráticamente”. La acusación se remonta a supuestas irregularidades en la presentación de informes de aportes y financiamiento de su formación política, lo que según la fiscalía constituye un delito. Aunque el proceso avanza, se encuentra en fase de apelación y, si Sánchez resultara ganador este domingo, gozaría de inmunidad presidencial según la Constitución, lo que suspendería temporalmente el caso.
Desde Lima, analistas políticos interpretan el timing de la decisión judicial como un factor que añade presión a una campaña ya de por sí polarizada. En círculos progresistas de América Latina, la situación recuerda otras coyunturas en las que la justicia ha intervenido en procesos electorales, generando dudas sobre su independencia. En tanto, medios españoles han resaltado la tensión que subyace entre el antifujimorismo y la herencia política del exmandatario Alberto Fujimori, cuyo legado sigue siendo un eje divisor en la sociedad peruana.
De cara al balotaje, el fallo no impedirá que Sánchez participe en los comicios, pero proyecta una sombra sobre la legitimidad del proceso. Con las encuestas mostrando un empate técnico, el caso puede movilizar tanto a detractores como a partidarios del candidato, convencidos de que se trata de una persecución judicial con fines electorales. La situación refleja la fragilidad institucional de un país donde el sistema de partidos ha sido reemplazado por figuras personalistas y donde la justicia se convierte a menudo en un campo de batalla político.
Cómo se cuenta la misma historia en otros lugares.
El sistema judicial peruano acelera un juicio oral contra el candidato de izquierda Roberto Sánchez en vísperas del balotaje, consolidando un patrón de guerra jurídica para frenar a los movimientos progresistas. La resolución, adoptada en apenas 15 minutos tras 15 horas de audiencia, se denuncia como una maniobra política en favor de la adversaria derechista. El propio candidato afirmó no creer en casualidades, expresando la sospecha generalizada de lawfare en la región.
Un juez peruano ordenó la apertura de juicio oral contra el candidato presidencial de izquierda dos días antes del balotaje, tras admitir una acusación por declaración falsa sobre la financiación partidaria entre 2018 y 2020. La decisión está apelada y no impide legalmente la candidatura, manteniendo un proceso judicial independiente del calendario electoral. Las campañas continúan sin que la corte emita comentarios sobre la coincidencia temporal.
La repentina decisión de enjuiciar al candidato de izquierda en Perú recuerda las tácticas de lawfare vistas en Brasil contra Lula, dirigidas a deslegitimar a una fuerza progresista en ascenso justo antes de los comicios. Aunque no le impide legalmente ser candidato, el momento alimenta las acusaciones de que un poder judicial politizado intenta inclinar la balanza a favor de la candidata derechista, Keiko Fujimori. Observadores internacionales señalan el efecto amedrentador sobre la competencia democrática en América Latina.
El momento del proceso contra el candidato presidencial de izquierda en Perú revela el arsenal clásico de Occidente: persecución judicial para descarrilar cualquier alternativa al orden neoliberal. Mientras los medios occidentales fingen neutralidad, el golpe coordinado contra Sánchez, que desafía el legado de Fujimori respaldado por Washington, expone la hipocresía de la promoción global de la democracia. Es otro capítulo en la lucha contra la hegemonía estadounidense en la región.
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