Irán exige 24 mil millones de dólares congelados como condición para la paz con Estados Unidos
Teherán vincula el desbloqueo de activos al avance de las negociaciones, mientras Trump afirma que los líderes iraníes son “fuertes y orgullosos” pero no tienen otra alternativa.

La exigencia iraní de que Washington libere 24.000 millones de dólares en activos congelados ha llevado a un punto muerto las negociaciones para un acuerdo de paz entre Estados Unidos e Irán. Mohsen Rezaei, asesor militar del líder supremo, Ali Khamenei, declaró a la CNN que el plan de Teherán incluye un desbloqueo escalonado: 12.000 millones tras la firma de un acuerdo provisional y el resto posteriormente. La Casa Blanca, sin embargo, no ha dado señales de ceder, lo que dilata un conflicto que ya entró en su cuarto mes, con intercambios de ataques que han debilitado las capacidades militares iraníes.
Trump, por su parte, ha descrito a los líderes iraníes como “fuertes y orgullosos” y ha insistido en que terminarán aceptando un pacto porque “no tienen otra opción”. En una entrevista con la NBC, el mandatario comparó la situación con las negociaciones de Vietnam y rechazó las críticas por el lento avance. La prensa alemana observa que una cesión a la exigencia económica dañaría la credibilidad de Trump, quien en el pasado censuró a Obama por acuerdos financieros similares. Este dilema complica la posición negociadora estadounidense y alimenta el escepticismo diplomático.
Desde la óptica de Teherán, el desbloqueo de los fondos es una prueba de buena fe ineludible. Medios iraníes enfatizan que la pelota está en el tejado estadounidense y que reanudar las hostilidades conduciría a un “corredor oscuro” de consecuencias impredecibles, con posible expansión de la guerra más allá de la región. Analistas en América Latina, recogiendo el pulso de las potencias medias, ven la exigencia como un movimiento táctico para reequilibrar una negociación en la que Irán busca preservar su margen de maniobra, aunque se muestre vulnerable tras los bombardeos nocturnos mencionados en fuentes oficiales persas.
En el sur de Asia, medios de India y Bangladés destacan el riesgo de una guerra más amplia si el impasse persiste, con el estrecho de Ormuz como punto crítico. La comunidad internacional observa con preocupación una dinámica en la que las señales cruzadas —entre la firmeza retórica de Trump y las condiciones maximalistas iraníes— alejan un alto el fuego duradero. Mientras tanto, el tiempo corre en un conflicto que ya ha erosionado las defensas iraníes y mantiene en vilo a los mercados energéticos globales.
Cómo se cuenta la misma historia en otros lugares.
Iran's demand to release frozen assets is seen as a test for Trump. US sources worry that giving up financial leverage would remove a key pressure tool against the regime. Negotiations are deadlocked, and the ball is in America's court, with the specter of wider conflict.
Tehran dictates terms for a deal, demanding the immediate release of frozen funds. Trump brushes off the demand, noting that the Iranians, though proud, have no other choice. European observers view the hardening of positions with skepticism.
The Iranian demand for $24 billion is seen as a negotiating obstacle. In Washington, there is concern that releasing the funds would strip the administration of a decisive financial lever. Business observers view the deadlock with pragmatism, aware that economic pressure remains a key instrument.
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