Estrés educativo en Oriente Medio: protestas en Irán y presión parental en Marruecos
Miles de estudiantes iraníes salen a las calles contra las nuevas reglas de acceso universitario, mientras en Marruecos las madres acampan a las puertas de los exámenes del bachillerato. La crisis demográfica añade una perspectiva de largo plazo.

En un estallido de descontento que recorre varias ciudades iraníes, miles de estudiantes secundarios protestaron contra la política de «impacto definitivo del promedio» en el examen de ingreso a la universidad, conocido como konkur. Las manifestaciones del 16 de jordad (6 de junio) se extendieron por Teherán, Mashhad, Shiraz, Isfahán y otras localidades, con consignas como «No hemos visto justicia, hemos escuchado muchas promesas» y «No tengan miedo, estamos todos juntos». Los jóvenes denuncian que la reforma —que hace que las calificaciones de los últimos años de secundaria definan de manera vinculante el resultado del konkur— aumenta la presión psicológica y profundiza las desigualdades, al dejar escaso margen para remontar un mal desempeño previo.
Mientras tanto, a más de cinco mil kilómetros, en Marruecos, el inicio de los exámenes del bachillerato desata otro fenómeno de ansiedad educativa: la presencia masiva de madres que esperan durante horas, bajo el sol, frente a las puertas de los centros de evaluación. El psicopedagogo Jamal Shafiq advierte que esta «presión psicológica reactiva» contagia a los alumnos: las miradas expectantes y los gestos de angustia de las familias se filtran al interior de las aulas y se convierten en una carga adicional para los adolescentes. La imagen, captada en el instituto Dar Salam de Rabat, refleja hasta qué punto las pruebas académicas se viven como un ritual colectivo de tensión en la región.
Analistas en Teherán y Rabat coinciden en que ambos casos evidencian sistemas educativos sometidos a una fortísima presión competitiva, donde las transiciones académicas se transforman en puntos críticos para el bienestar emocional de los jóvenes. A este panorama se suma, en Irán, un trasfondo demográfico alarmante: la tasa de natalidad ha caído de más de dos millones de nacimientos anuales en los años ochenta a apenas 892 000 en la actualidad, y el crecimiento neto de la población se sitúa por debajo de los 500 000. Este desplome obliga a repensar el futuro de las aulas y matiza el actual estallido de protestas, que podría ser el último gran eco de una generación todavía numerosa antes de que el invierno demográfico transforme la demanda educativa.
Las autoridades iraníes no han dado señales de ceder ante la presión, pero las movilizaciones estudiantiles ya tienen precedentes de haber forzado revisiones normativas. En Marruecos, especialistas reclaman una reflexión sobre el papel de las familias durante los períodos de exámenes y la necesidad de servicios de apoyo psicológico en los centros. En el telón de fondo, la crisis demográfica iraní sugiere que, en una década, la propia intensidad de la competencia por una plaza universitaria podría diluirse, aunque no desaparecerán las desigualdades estructurales. Por ahora, la ansiedad educativa une a dos sociedades del mundo musulmán que, cada una a su modo, convierten la escuela en un escenario de descontento generacional y presión social.
Cómo se cuenta la misma historia en otros lugares.
Cientos de estudiantes en varias ciudades iraníes protestaron contra el impacto definitivo del promedio de calificaciones en el examen de ingreso universitario, argumentando que la regla socava la competencia justa. Los manifestantes coreaban lemas como 'No hemos visto justicia, hemos escuchado muchas promesas'.
Grupos de estudiantes en varias ciudades iraníes protestaron contra las nuevas reglas del examen nacional, citando la incertidumbre por la guerra y la falta de tiempo para prepararse. Informes no oficiales señalan la presencia de fuerzas de seguridad en torno a las concentraciones de Mashhad, lo que aviva las tensiones.
Un diputado de la comisión de educación afirmó que el Consejo Supremo de la Revolución Cultural está revisando con actitud positiva la norma sobre el impacto definitivo de las calificaciones en el ingreso universitario, y que pronto habrá un anuncio. En varias provincias los estudiantes pidieron eliminar ese peso y que los exámenes finales se realicen en línea.
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