Escalada en el Golfo: EE.UU. e Irán reavivan las hostilidades con ataques recíprocos
Washington derriba drones y bombardea radares iraníes; Teherán responde con misiles hacia Kuwait y Baréin, mientras el frágil alto el fuego pende de un hilo.

La madrugada del sábado trajo un nuevo y peligroso intercambio de golpes entre Estados Unidos e Irán en el estratégico estrecho de Ormuz. El Comando Central estadounidense (CENTCOM) confirmó que sus fuerzas derribaron cuatro drones de ataque unidireccional iraníes que se dirigían a la vital vía marítima, por representar «una amenaza inmediata para el tráfico marítimo regional». Acto seguido, aeronaves norteamericanas bombardearon instalaciones de radar costero en Goruk y en la isla de Qeshm, acciones que Washington justificó como «defensa propia» ante una agresión inminente.
Desde Teherán, la Guardia Revolucionaria replicó con una andanada de siete misiles balísticos dirigidos, según fuentes militares iraníes, contra «bases enemigas» en Kuwait y Baréin. CENTCOM aseguró que seis de los proyectiles fueron interceptados y uno no alcanzó su objetivo, sin que se registraran daños al personal estadounidense. Medios árabes y agencias internacionales reportaron explosiones en Manama y zonas cercanas al aeropuerto de Kuwait, lo que activó las sirenas antiaéreas en ambos países.
Las monarquías del Golfo condenaron enérgicamente lo que calificaron de «violación flagrante» de su soberanía. Baréin y Kuwait interceptaron los misiles y denunciaron la agresión iraní como una escalada grave, recordando que apenas tres días antes ya habían sufrido ataques similares. Los Emiratos Árabes Unidos tacharon los hechos de «ataques terroristas» y expresaron su solidaridad con los países agredidos, en uno de los momentos de mayor tensión regional en años.
El episodio es el más reciente de una guerra que comenzó hace cien días y que, pese a los esfuerzos diplomáticos, no logra apagarse. Las negociaciones indirectas para un alto al fuego temporal se encuentran estancadas, con Washington bloqueando los puertos iraníes y Teherán exigiendo el levantamiento de sanciones. Analistas en Europa y América Latina advierten que el cierre prolongado del estrecho de Ormuz, por donde transita una quinta parte del suministro global de petróleo, podría desestabilizar los mercados energéticos y agravar la incertidumbre económica mundial. La comunidad internacional observa con creciente alarma cómo el frágil armisticio pactado en abril se desmorona, sin que se vislumbre una salida negociada a corto plazo.
Cómo se cuenta la misma historia en otros lugares.
U.S. forces shot down Iranian attack drones posing an immediate threat to maritime traffic in the Strait of Hormuz, then struck coastal radar sites to prevent further launches. The incident deepens tensions and jeopardizes the already shaky ceasefire.
According to U.S. Central Command, several Iranian drones and ballistic missiles were intercepted in the Gulf region, after which American forces struck Iranian radar positions. Reports indicate the drones were heading toward the Strait of Hormuz and neighboring countries.
In a furious escalation, Iran launched seven ballistic missiles toward Bahrain and Kuwait after U.S. forces struck its radar stations. The brazen attack sparked fears of a wider regional conflict, with explosions rocking Gulf capitals and the Strait of Hormuz becoming a flashpoint.
U.S. forces bombed Iranian radar sites after intercepting drones, but Tehran immediately retaliated by firing missiles at bases in Kuwait and Bahrain, claiming self-defense. The exchange highlights a cycle of provocation in which neither side appears committed to the fragile ceasefire.
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