El Pentágono afirma que los bombardeos degradaron un 90% la capacidad ofensiva iraní, pero surgen dudas sobre misiles subterráneos
Un almirante estadounidense testifica que Irán ya no puede amenazar a sus vecinos, aunque medios persas destacan el rol intacto de la Guardia Revolucionaria y arsenales no alcanzados.

En una audiencia ante el Senado de Estados Unidos, el jefe del Comando Central (CENTCOM), almirante Brad Cooper, afirmó que la operación “Epic Fury” —menos de 40 días de bombardeos— había logrado degradar en al menos un 90 % la capacidad ofensiva de Irán. Según su testimonio, la marina, los misiles y la base industrial de drones iraníes quedaron tan dañados que Teherán no podrá recuperar su poder de proyección durante “una generación”. La amenaza contra los vecinos del Golfo y los intereses estadounidenses está, dijo, “drásticamente reducida”.
Sin embargo, la misma comparecencia reveló fisuras en el relato triunfalista. Medios persas y la BBC en farsi recogieron que Cooper rehusó confirmar los informes de inteligencia que señalaban que Irán conserva una parte importante de su arsenal de misiles y drones en instalaciones subterráneas. Desde Moscú, el periódico Kommersant reprodujo que el almirante calificó de “poco fiables” esas estimaciones, que hablaban de un 70 % de misiles preservados. Además, el propio Cooper admitió, según el diario Hamshahri, que la Guardia Revolucionaria Islámica “mantiene una autoridad significativa” en la conducción del país, una declaración que matiza la idea de un Irán completamente neutralizado.
En el mundo árabe, la prensa destacó tanto el impacto militar como las advertencias de los legisladores. El diario emiratí Gulf News reportó que varios senadores alertaron sobre los riesgos económicos y regionales de una campaña que, si bien ha cortado las rutas de suministro de armas a Hamás, Hezbolá y los hutíes, también podría desatar turbulencias en los mercados energéticos globales. Desde América Latina, analistas observan con preocupación cualquier escalada que afecte los precios del crudo, cruciales para las balanzas fiscales de países como México o Brasil.
La paradoja de fondo es que el éxito táctico de Washington no garantiza estabilidad estratégica. La persistencia de arsenales bajo tierra y la influencia intacta de la Guardia Revolucionaria dejan abierta la posibilidad de un resurgimiento asimétrico. Mientras las negociaciones diplomáticas se perfilan en el horizonte, la región se enfrenta a un escenario incierto: una capacidad militar convencional severamente mermada, pero con estructuras de poder que podrían perpetuar el desafío iraní bajo nuevas formas. Para observadores en Madrid y Bruselas, la clave estará en si la vía política logra consolidar lo que las bombas apenas esbozaron.
Cómo se cuenta la misma historia en otros lugares.
Gulf media report that the US commander claims a 90% reduction in Iran’s offensive capabilities, while also highlighting divisions in Congress over the economic and strategic costs of the operation. Though the tactical success is welcomed, caution emerges about long-term implications and Iran’s resilience.
Russian media report that the CENTCOM head has dismissed as unreliable information that Iran still retains over 70% of its missile arsenal. The account merely relays the US version, emphasizing that Iran’s defense industrial base has been 90% destroyed and will take years to rebuild.
Iranian media highlight the US commander’s admission that, despite the damage, the Revolutionary Guards still wield significant authority over Iran. This is used to expose an internal contradiction in the US narrative, downplaying the alleged victory and reaffirming the country’s resilience.
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