Petro denuncia injerencia de Trump y Meloni en la segunda vuelta colombiana
El presidente colombiano acusa a Trump de romper un pacto de no intervención y fustiga a Meloni tras su apoyo al candidato conservador Abelardo de la Espriella, en una campaña marcada por la polarización interna.

La injerencia extranjera se ha convertido en un eje central de la campaña para la segunda vuelta presidencial en Colombia. El presidente Gustavo Petro, en un encendido discurso desde Montería, acusó a su homólogo estadounidense Donald Trump de “romper un pacto de no intervención” tras respaldar públicamente al candidato conservador Abelardo de la Espriella. Pero la polémica se avivó aún más cuando la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, mantuvo una conversación telefónica con De la Espriella, lo que llevó a Petro a invocar el espectro del fascismo: “O Mussolini o las brigadas de Garibaldi. Nosotros somos las camisas rojas de Garibaldi”, afirmó, en una comparación histórica que resonó en los medios europeos. Desde la óptica de Roma, el acercamiento de Meloni al aspirante colombiano se interpreta como un guiño a la derecha latinoamericana, mientras que analistas en Washington señalan que el respaldo de Trump busca afianzar aliados en la región para contrarrestar la influencia de Petro.
En el plano doméstico, la campaña se ha enredado en disputas sobre los debates televisados. Iván Cepeda, candidato del Pacto Histórico y heredero político de Petro, exige reglas básicas para confrontar a De la Espriella, a quien acusa de evadir el encuentro. El abogado, por su parte, replicó que no se necesitan condiciones especiales, lo que ha elevado la tensión en una contienda ya polarizada. Mientras tanto, el Partido Liberal, liderado por el expresidente César Gaviria, expresó su afinidad con las propuestas de De la Espriella, aunque el candidato rechazó ese apoyo tildando a la colectividad de “apéndice del petrismo”. De la Espriella también ha causado controversia con sus posturas sobre la paz: ha declarado que “la paz no se negocia” y que los procesos anteriores “no han servido de nada”, lo que ha encendido las alarmas entre sectores que defienden el acuerdo con las FARC.
Las implicaciones de estos comicios trascienden las fronteras colombianas. Según reportes de la prensa estadounidense, el resultado podría impactar el futuro de la Amazonía, el desarrollo de combustibles fósiles y los derechos de las comunidades indígenas. De la Espriella, cercano al Partido Republicano, propone estrechar alianzas con Washington e Israel para “derrotar el narcoterrorismo”, mientras que Cepeda promete profundizar la agenda progresista de Petro. En materia de corrupción, ambos candidatos han presentado propuestas para combatir un flagelo que, según Transparencia por Colombia, ha comprometido más de 137 billones de pesos en los últimos años, pero con diferencias de fondo que reflejan sus visiones opuestas del Estado.
A solo días del balotaje del 21 de junio, el aparato estatal se alista para blindar los comicios, mientras las campañas refuerzan su presencia en redes sociales y buscan alianzas de última hora. La comunidad internacional observa con atención un proceso que podría redefinir el equilibrio político en América Latina y la relación de la región con potencias como Estados Unidos e Italia. En un contexto de alta polarización, el próximo presidente deberá gobernar un país dividido y bajo la sombra de injerencias externas que han marcado una campaña inusualmente internacionalizada.
Cómo se cuenta la misma historia en otros lugares.
La segunda vuelta colombiana entre el progresista Iván Cepeda y el conservador Abelardo de la Espriella transcurre en un ambiente de escepticismo. El Partido Liberal otorga un tibio guiño a de la Espriella dejando en libertad a sus militantes, mientras arrecian las polémicas sobre los debates y el uso de inteligencia artificial para esculpir al candidato conservador. El presidente saliente Petro arremete contra Trump por haber respaldado al oponente.
La llamada de la primera ministra italiana Giorgia Meloni al candidato conservador colombiano Abelardo de la Espriella desata la furia del presidente saliente Gustavo Petro, quien evoca a Mussolini y las camisas rojas de Garibaldi. El episodio se interpreta como una injerencia más de la derecha europea en las elecciones latinoamericanas, con una mezcla de ironía y paternalismo ante el choque retórico. El lance convierte la segunda vuelta colombiana en un enfrentamiento a distancia entre soberanismos opuestos.
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