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Andalucía encamina al PP hacia una segunda mayoría absoluta mientras el PSOE afronta su peor crisis histórica

1 medios1 idiomas3 min de lecturaActualizado 18:22

Andalucía se encamina a ratificar, e incluso ampliar, el histórico dominio del Partido Popular con Juanma Moreno al frente. Según los últimos sondeos, el presidente de la Junta rozaría una segunda mayoría absoluta en las elecciones del 17 de mayo, con una proyección de entre 55 y 57 escaños en un parlamento de 109. Este respaldo, casi idéntico al que le llevó al poder en 2022, consolida a la comunidad como el bastión inquebrantable del centro-derecha español y deja al Partido Socialista en una situación de extrema debilidad.

El contexto revela un retorno de la fortaleza del bipartidismo clásico que actúa como dique de contención para Vox. Desde la óptica de Madrid, se observa cómo la extrema derecha, que hace meses amenazaba con superar al PSOE en provincias clave como Almería, Córdoba o Málaga, ve frenadas sus ambiciones. El electorado, en vísperas de la cita electoral, parece refugiarse en las dos fuerzas tradicionales, otorgando una estabilidad al sistema que muchos daban por erosionada. Este movimiento táctico de los votantes no solo afianza al PP, sino que deja a Vox sin el argumento del 'sorpasso' y limita su capacidad de presión.

Mientras el PP consolida su hegemonía, el PSOE andaluz se desangra en luchas internas que reflejan la profunda crisis nacional del partido. Analistas en Ciudad de México señalan el paralelismo con los momentos de mayor fragmentación en las izquierdas latinoamericanas, donde las batallas por las candidaturas debilitan la capacidad de proyectar un proyecto unificado. La salida herida de la ministra María Montero de la pugna por la lista de Cádiz es síntoma de una autoridad resquebrajada. El sondeo prevé para los socialistas un resultado aún peor que el histórico mínimo de 2022, con una fuga de votantes que engrosa directamente la mayoría popular.

Desde la óptica de Bruselas, la posible repetición del escenario andaluz se interpreta como la confirmación de un ciclo político favorable a la oposición conservadora en España, con implicaciones para la gobernabilidad a nivel nacional. La estabilidad que pregona Moreno contrasta con la imagen de desorden que proyecta el PSOE, un factor decisivo para un electorado prioritariamente preocupado por la economía. El voto útil, por tanto, se decanta masivamente hacia la opción que garantiza la continuidad.

De cara al futuro, la elección del 17-M se perfila no solo como una revalidación regional, sino como un termómetro crucial de la política española. Un triunfo arrollador del PP en Andalucía reforzaría a Moreno como una figura de peso nacional y dejaría al gobierno de Sánchez sin su principal contrapeso territorial, debilitado y a la defensiva. El desfiladero de Despeñaperros podría marcar, más que una frontera geográfica, la línea que separa dos eras políticas distintas en España.

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El Mundo13 abr, 06:00